El llamamiento de la FIM
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El 2 de octubre de 2014, la gerencia de la Ópera de Roma anunció el despido de 182 músicos de orquesta y miembros del coro, en lo que representa un escandaloso acto de vandalismo cultural.

En los últimos años, hemos sido testigos del cierre de orquestas en Bulgaria, Alemania, Grecia, Países Bajos y EE.UU., a veces de forma repentina. En otros muchos países, pesa sobre ellas la amenaza de una merma en las subvenciones y los recortes presupuestarios.

En muchos lugares, la crisis económica mundial ha repercutido negativamente en las orquestas, al igual que en otros sectores importantes de la economía. Pero una destrucción de las orquestas como la que hemos presenciado en Roma no afectaría únicamente a los puestos de trabajo de los músicos. El público en general se vería privado de la oportunidad de disfrutar de una experiencia tan enriquecedora como es asistir a una representación en vivo de grandes piezas musicales. Esto dejaría una laguna en el panorama cultural que se ofrece a los contribuyentes y a sus familias, una laguna que no podrá colmar fácilmente el sector comercial. También desaparecerían la labor educativa y las aportaciones a la comunidad que realizan las orquestas en muchas ciudades y regiones desde hace varias décadas.

Si bien se han observado avances en las donaciones filantrópicas al mundo de las artes, el arte sinfónico sigue bajo el azote de las campañas de austeridad, que despojan a los ciudadanos de un acceso legítimo a joyas culturales de gran valor. Estos atentados culturales revelan una pérdida de la visión que poseían los líderes de las comunidades, en las últimas décadas y hasta un siglo atrás, caracterizada por una tradición de excelencia artística y la creación de un eje cultural para su comunidad.

Los gobiernos locales, regionales y nacionales son los principales responsables de apoyar la música sinfónica y de ópera, componentes preciosos y frágiles de nuestro patrimonio cultural.

La Federación Internacional de Músicos (FIM) y sus organizaciones afiliadas en 60 países hacen un llamamiento a los líderes políticos para que asuman su responsabilidad y doten a las orquestas con los medios necesarios para cumplir sus misiones y, por lo tanto, para mejorar y hacer una aportación a la vida económica, social y artística.

La FIM hace también un llamamiento a todos los públicos para que respalden esta campaña y manifiesten su rechazo al desmantelamiento de las óperas y las orquestas.

Descargar el llamamiento de la FIM en pdf